Con 75 años de historia, la Clínica Palermo es una de las instituciones de salud más reconocidas en Bogotá, fundada por las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación. A lo largo de las décadas, la clínica ha sido un símbolo de atención humanizada y compromiso con la vida.
En un mercado de la salud en muchos casos se ha convertido en un negocio frío, deshumanizado y donde el paciente es visto como un número, debido a situaciones políticas, sociales y económicas, donde la Clínica Palermo enfrentaba la pérdida de relevancia y posicionamiento frente a una competencia creciente. Además, la esencia y la razón de ser de la clínica se estaban diluyendo, lo que hacía urgente un reforzamiento de su identidad y de sus valores fundacionales.
Para abordar estos retos en Labmark, realizamos una exhaustiva investigación de mercados tanto cualitativa como cuantitativa, que incluyó análisis de competencia, entrevistas y encuestas a pacientes, familiares, clientes corporativos, proveedores y directivos, incluyendo a las Hermanas de la congregación. También realizamos talleres de cultura organizacional para conocer a fondo el interior de la marca. Este diagnóstico nos permitió identificar las áreas clave para intervenir y reforzar la identidad perdida de la Clínica Palermo.
La intervención fueron en tres frentes: primero, el fortalecimiento de su identidad, partiendo de rescatar su origen y la razón de su existir, su propósito original, destacando el enfoque en la humanización de la salud; segundo, un rebranding completo que incluyó un concepto creativo para transmitir nuestra identidad simbólica donde refleja la unión de una vocación de fe y el conocimiento del equipo médico y su juramento, haciendo que la humanidad converge, todo con el fin de sanar cuerpo, mente y alma, poniendo siempre al ser humano en el centro. Y el tercero, la creación de un nuevo símbolo: dos manos que se encuentran, una ofreciendo y otra recibiendo, formando un círculo que representa el ciclo de la vida, la compasión, el cuidado y la espiritualidad. Este gesto gráfico no solo comunica el acto de recibir y entregar vida, sino que también integra de forma sutil las iniciales de la institución: una de las manos forma la letra “C” de Clínica y la otra la “P” de Palermo, reforzando la identidad de la marca desde lo simbólico y lo visual.
La nueva identidad de la Clínica Palermo no solo ha revitalizado logrando identidad moderna, espiritual y profundamente humana, tanto simbólica como visual logrando que la clínica recupere su posición como referente en atención humanizada, conectando nuevamente con su esencia y con las personas a las que sirve.
Las marcas que perduran son las que nunca olvidan quiénes son.
Si quieres volver al origen para proyectarte con más fuerza, conversemos.