El mercado de antigüedades ha estado anclado en el pasado, tal como su nombre lo sugiere. Con El Cuarto de San Alejo, la intención era romper esa percepción anticuada y revitalizar la forma en que las personas se conectan con los objetos del pasado. El negocio no vende simplemente antigüedades: ofrece accesorios retro cuidadosamente seleccionados para crear rincones únicos y memorables.
Inspirados en la riqueza simbólica del nombre, nos preguntamos: ¿qué es realmente un cuarto de San Alejo? Es ese lugar misterioso, medio olvidado, donde se guardan objetos que no sabías que estaban ahí, pero que al encontrarlos te sorprenden y te conectan con memorias o significados perdidos.
Con esa premisa, desarrollamos un logo tipográfico que representa una puerta entreabierta: el umbral a lo inesperado, lo único y lo que buscabas sin saberlo. Al pasar por esa puerta —visual y conceptualmente— el usuario entra a un mundo de hallazgos sorprendentes, piezas únicas y objetos con alma.
El Cuarto de San Alejo es una marca que invita al descubrimiento, a la curiosidad y al valor de lo auténtico. Un espacio donde el pasado se rediseña para crear el rincón perfecto en el presente.